En este inicio de curso volvemos a las carreras después de haber pasado unos días de descanso; días en los que hemos compartido bastante tiempo juntos en familia. En este tiempo, es posible que hayamos conversado con mucha más tranquilidad, mucha más de lo que nos deja el ritmo habitual de la vida con los miembros de nuestra familia, amigos, o familiares que vemos con menos frecuencia.
Precisamente, en esos momentos de conversación, es donde nos descubrimos como familia, como seres cercanos, donde nos identificamos con los demás. Es la importancia de esos momentos lo que vamos a resaltar aquí, esas conversaciones que eliminan las barreras entre padres e hijos.
Se trata de un clásico de su género. Comedia romántica sin muchas pretensiones, contiene un buen filón de comunicación y de relaciones humanas.
A pesar de ser una película algo frívola, cuyo punto de partida es la necesidad de tener pareja para tener una vida plena y feliz, puede enseñarnos la importancia de comunicar lo que sentimos y pensamos y también de escuchar a los que amamos, especialmente a los niños, que tienen su modo particular de comunicarse.
Cabe destacar la fluidez de diálogos y de gestos de comunicación entre Sam, padre viudo, y su hijo Jonatan de ocho años. Aunque tiene confianza en su padre, hay temas que no quiere tocar porque piensa que le ponen triste. Su solución es bastante peregrina: llamar a un programa de radio para que su padre pueda expresar sus sentimientos.
Hace ya mucho tiempo, empezando mi labor como tutora, escuchaba en el colegio a una pequeña de diez años que me contaba, con pena, que sus padres le habían comunicado su separación. Verla llorar desconsoladamente por lo que le habían anunciado, me causó un gran impacto. Su pena y su dolor era desgarrador. De repente, su mirada profunda y triste, se clavó en mis ojos y me pregunto: ¿es que ya no me quieren?, ¿es que no les importo?, ¿es que no piensan en mí? Con una luz divina que llegó a mis labios le conteste con fuerza y con seguridad: Por supuesto que te quieren, TÚ ERES EL CENTRO, ERES EL LUGAR DONDE SE ENCUENTRA SU AMOR, pase lo que pase, y se digan lo que se digan, tú no lo olvides. Fue mi primer contacto con esta realidad, un acompañamiento largo que tuve que realizar con esos padres y aquella hija única.
En esta era de las prisas, de la impaciencia, de la proactividad, de la instantaneidad, de la obsesión por la productividad y el multitasking, que en muchos casos desemboca en una devastadora cronopatía, resulta ciertamente paradójico, que la procrastinación sea uno de los temas más recurrentes en cuestiones de gestión del tiempo. Y es que como en todo, “ni tanto que apriete el zapato ni tan poco que se caiga”.
Pero ¿qué es procrastinar? ¿Cuáles son las causas que la provocan? ¿Qué consecuencias puede tener a corto o medio plazo? ¿Existen estrategias que nos permitan manejarla?
La procrastinación podría definirse como “la tendencia a aplazar una obligación o una labor”. Si bien es cierto que puede darse a cualquier edad y en cualquier circunstancia, el adolescente es más propenso a ella, siendo una dificultad muy extendida entre ellos que produce un alto grado de preocupación en los padres, sobre todo cuando puede llegar a ser motivo de un bajo rendimiento académico.
Adolescencia es la segunda serie en inglés más vista en la historia de Netflix con 141,2 millones de visualizaciones, rebasando las cifras de Stranger Things 4 (140), Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer (115) o Bridgerton: Temporada 1 (113), y sólo estando por debajo de la primera temporada de Miércoles (252). Más allá del número de espectadores, esta ficción ha generado un impacto social y educativo en todo el mundo, especialmente en padres y educadores.
En Reino Unido, el primer ministro, Keil Starmer, llegó a un consenso para que en los próximos años los estudiantes de las escuelas secundarias de todo el país vean el drama de Netflix. La plataforma ha accedido a ofrecer la ficción gratuitamente a todos los centros de secundaria del país a través del servicio Into Film+.
En los días siguientes al estreno de la serie, se multiplicaron los análisis psicológicos sobre el protagonista en redes sociales, en los que se abordaban los conflictos principales, con una atención mayoritaria en la masculinidad tóxica promovida por la denominada “manosfera”, y su líder más mediático, Andrew Tate.
La amistad es esencial en la vida de las personas, y surge de forma natural cuando nos relacionamos con otras personas y tenemos una conexión con ellas. Resulta conveniente que fomentemos la aparición de este vínculo que va a favorecer el desarrollo social, emocional y personal de los niños.
Durante los primeros años de escolaridad los niños y niñas van a empezar a relacionarse, de forma más dirigida y consciente, con sus compañeros. Es durante estos inicios de la etapa escolar cuando comienzan a valorar la importancia que tienen los demás para ellos. Y puesto que la socialización fuera de casa es básica, van a buscar una comunicación emocional diferente a la familiar, surgiendo el inicio de la amistad, principalmente, durante los juegos que puedan compartir con otros niños.
Esta película, adaptación de la novela homónima y basada en hechos reales, tiene como protago-nista a Michael Oher, un joven de color sin hogar. Será acogido por la familia Touhy, blancos y ricos, que le ofrecerán el cariño que no siempre tuvo. Tanto Anne (Sandra Bullock), como su marido e hijos, lucharán, además, con uñas y dientes, para ayudar a Oher a triunfar como jugador de fútbol americano.
Termina el curso y llegan las vacaciones, esos dias en los que, para todos los niños y en especial para los de la etapa infantil, supone un gran cambio. Se pasa de las rutinas diarias de los nueve meses anteriores, muy interiorizadas, a un cambio de contexto, de hábitos, de horarios y, en la mayoría de las ocasiones, de su entorno familiar y social. Pero no podemos olvidar que siempre, y también la época estival, es un maravilloso momento para consolidar todo lo aprendido y reforzarlo con actividades que sumen experiencias de exploración, interacción y descubrimiento.
Durante el curso escolar, el trabajo de los docentes y padres ha estado encaminado a desarrollar conocimientos lingüísticos y matemáticos básicos, conocimiento del entorno -naturaleza, animales y, sobre todo, las personas que lo habitan-, habilidades socioemocionales como el trabajo en equipo, la empatía y la comunicación, sin olvidar la motricidad, tanto la gruesa como la fina.
Con el final del curso escolar llega una pequeña revolución, entendida esta como una situación que puede ser o de cierto cambio o de ruptura total con las rutinas de los meses precedentes.
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