¡Nunca he sido más feliz!, fue la respuesta que le dio Pedro a un chico de quince años cuando le preguntó si era feliz…. Pedro, un chico corriente de veintiún año, después de tres años de enfermedad, se fue al cielo con el corazón desbordado de amor a Dios y al prójimo.
Esta película es todo un clásico del cine. Resulta imprescindible verla, al menos, una vez en la vida y recomendable volver a verla cada cierto tiempo, especialmente en navidad o cuando tenemos una temporada de desánimo, en la que pensamos que nuestro esfuerzo en la vida es en vano.
George Bailey (James Stewart), es el dueño de una empresa de préstamos de la pequeña localidad de Bedford Falls. Es un hombre que siempre ha trabajado por el bien de los demás. Un día de nochebuena, después de que le roben una importante suma de dinero y ante una situación tremenda de crisis por no poder pagar, se plantea la desesperada decisión de suicidarse, ya que lo único que tiene es su seguro de vida y piensa que vale más muerto que vivo. Llega a pensar que su vida ha sido un fracaso, que no ha hecho nada significativo. Cuando está al borde de la desesperación y el suicidio aparece Clarence, un viejo ángel que aún no ha conseguido sus alas, y le otorga el don de ver cómo sería la vida de todos sus conocidos, amigos y familiares si él no hubiera nacido, haciéndole reflexionar sobre todo el bien que ha hecho en su vida y el mal que ha evitado con su presencia y su trabajo.
La lectura de cuentos constituye una actividad que debemos promover en nuestros hijos, ya que juega un relevante papel en su formación integral.
A través de los cuentos, los niños se van a sumergir en mundos les va a permitir desarrollar su imaginación y mejorar su expresión, les va a ayudar a adquirir un vocabulario nuevo y va a fomentar en ellos una nueva empatía ya que les ofrece la posibilidad de vivir como propias las situaciones que se les vayan planteando a los personajes de los diferentes relatos.
El Papa Francisco explica en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium que “el gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista, que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda superflua de placeres superficiales, de la conciencia aislada”.
Esa vida aislada, insatisfecha, no es la que Dios quiere para nosotros. Él es nuestra fuente de alegría y debemos transmitir a los hijos y alumnos que nuestra alegría profunda se basa en esa verdad.
La autora recibió en 1979 el premio Gran Angular por este libro. Aunque relata cómo era la vida en la España rural de la época, las pasiones humanas presentes en el libro son atemporales: la necesidad de reconocimiento, el trabajo bien hecho, la bondad, la difícil lucha contra “lo establecido” y para salir de la zona de confort, el servicio abnegado como fuente de felicidad, la amistad, la generosidad y el amor.
Narra el viaje interior de Muriel, quien después de superar con las mejores notas la carrera de Magisterio es destinada a Beirechea, un pueblo desconocido, con pocos alumnos y habitantes desinteresados por la cultura, pendientes del éxito de las cosechas, que consideran la educación un lujo innecesario y poco práctico.
Película. ¨ La Navidad de Ángela”
Año. 2017
Reparto Ruth Negga en el papel de la madre de Ángela y Lucy O·Connell como Ángela.
Clave. Asombro, ternura, cariño
“La Navidad de Ángela” o “Angela·s Christmas” es una película de animación dirigida por Damien O·Connor y escrita por Will Collins y Damien O·Connor.
Aunque es una película de animación, puede llegar a ser muy recomendable para toda la familia. Resalta la importancia del nacimiento de Jesús, pone en valor la familia y sus tradiciones. Es una película llena de ternura y nos enseña cómo es la mirada de un niño, esa mirada que todo adulto debe recuperar.
En ocasiones podemos observar en las edades más tempranas de nuestros hijos ciertas manifestaciones de agresividad que nos pueden sorprender por tratarse de reacciones desproporcionadas a la situación o al acontecimiento vivido. Para afrontar estos momentos vamos a ir viendo las posibles causas que las provocan y cómo podemos ayudarles a superarlas.
¿En qué consiste la agresividad?
La agresividad es una reacción emocional ante sucesos que producen miedo, amenaza o frustración. Los adultos, en general, poseemos herramientas para afrontar estas situaciones, pero los niños carecen de ellas y tenemos que enseñarles los mecanismos para poder manejarlas.
Durante la etapa infantil, a partir de los 3 ó 4 años, muchos niños expresan un fuerte deseo de querer ser “mayores”, quieren vestirse solos, empiezan a ayudar, tanto en tareas de casa como en el colegio y a imitar a los adultos en el juego simbólico. Ese deseo de querer ser “mayor” es algo normal en el desarrollo evolutivo del niño, ya que cada vez va adquiriendo mayor autonomía. Sin embargo, junto a esa necesidad de crecer convive otra igualmente intensa de seguir siendo pequeños, cuidados y protegidos.
Al escuchar frases como “yo solo”, “no quiero ir al cole”, “quiero dormir contigo”,” esto no me gusta”, los adultos debemos interpretarlo no como un síntoma de rebeldía y desobediencia sino como una señal de un sano deseo de querer crecer. Pero que sea una reacción habitual no quiere decir que no hagamos nada frente a esas conductas.
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