SEPTIEMBRE 2026: ABUELOS, PILARES DE LA FAMILIA
Algunas familias tienen la suerte de poder disfrutar de la presencia de los abuelos, con mayor o menor frecuencia. Son fundamentales en la vida familiar, ya que son los que vinculan a sus miembros con la historia y las vivencias de sus ascendientes y los que nos transmiten paz y seguridad para afrontar los ritmos frenéticos que vivimos hoy en día.
El vínculo entre abuelos y nietos es muy especial y puede constituir un apoyo fundamental en el desarrollo formativo, social y afectivo de los menores. La etapa infantil es ideal para la relación con los abuelos, les permite abrirse al mundo en un entorno querido y confiado. Además, junto a sus abuelos van a aprender a desarrollar, de forma más profunda, los valores transmitidos; van a asentar mejor los hábitos adquiridos y van a poder darse cuenta de que proceden de una familia con una larga historia de la que ellos también forman parte.
Uniendo generaciones
Disfrutar de varias generaciones en la vida familiar mejora ostensiblemente el crecimiento personal de nuestros hijos porque les permite tener distintos referentes y modelos de relación. Cuando el vínculo que se establece entre las diferentes generaciones de padres y abuelos es bueno, los hijos van a recibir una comunicación adecuada de sus mayores que reforzará su capacitación y optimizará su formación. Como bien sabemos, la educación es una gran responsabilidad y se facilita cuando cada adulto aporta su personalidad, su modo de vivir los valores familiares, sin sustituir a los padres, por supuesto, primeros educadores de sus hijos. No en balde en áfrica el dicho es que “para educar a un niño se necesita una tribu”
Cuando los abuelos cuentan la historia familiar, les muestran a los niños que las tradiciones que viven en su casa tienen una antigua procedencia y una razón de ser. Además, adquieren sentido de pertenencia, fundamental para su seguridad personal. Y puesto que a estas edades los niños van construyendo poco a poco su identidad, cuando se hagan preguntas, más o menos conscientes, tales como quién soy o de dónde vengo, los relatos de los abuelos ayudarán a obtener una respuesta a estos interrogantes con más facilidad.
Asimismo, las enseñanzas que les van a transmitir a través de las anécdotas familiares, las fiestas que celebran, los juegos de su infancia o cómo era la sociedad cuando ellos eran pequeños va a permitir que los niños adquieran una mayor comprensión sobre el concepto de cambio, sucesión de etapas y paso del tiempo, que siempre les cuesta en esta etapa.
Además. durante las conversaciones con los abuelos lograremos desarrollar en los niños la capacidad para escuchar, la paciencia y la comprensión de que los errores forman parte del aprendizaje y, con el tiempo, se pueden convertir en anécdotas. De esta manera podemos conseguir que los niños puedan hablar con confianza sobre las preocupaciones que les afectan, encontrando en los abuelos personas que los van a escuchar sin prisas y les van a dar buenos consejos.
Una cadena de valores
Los niños aprenden a través de las palabras, pero, sobre todo, mediante el ejemplo de vida que ven en las personas que son importantes para ellos. Y en este sentido, los nietos van a poder ver hechas realidades las enseñanzas que les transmiten sus abuelos.
Aspectos como el esfuerzo realizado a lo largo de sus vidas, la generosidad a la hora de compartir los conocimientos e historias vividas y la paciencia con la que tratan a los pequeños, hacen que el tiempo juntos sea de gran provecho para los más pequeños.
Asimismo, el agradecimiento que nuestros mayores sienten por la existencia vivida, el respeto y el gran cariño que transmiten en el trato o la mirada que les dirigen y la forma en que les hablan, son enseñanzas que van integrando nuestros hijos en su vida de una manera natural.
La mejor ayuda
Mientras que los padres son los responsables de la educación, y los que establecen las normas que han de seguir; los abuelos, que tienen naturalmente menor presión educativa, van a transmitir la experiencia de vida, la alegría del tiempo compartido, una complicidad especial con los nietos y una visión distinta de la realidad, que facilita a los niños darse cuenta de que hay diversos modos de hacer las cosas bien, haciendo que la educación sea más completa.
Muchas personas tienen la suerte de contar con el soporte de los abuelos a la hora de organizar el día a día de la vida familiar. Su presencia es fundamental en el apoyo a los padres en momentos cruciales, como la recogida de los niños en el colegio y el cuidado de los menores en los días vacacionales en los que los padres tienen que trabajar o ante situaciones imprevistas, como una enfermedad.
Pero no podemos olvidar que su apoyo va más allá de la simple logística doméstica, ya que el ambiente favorable que se crea en la vida familiar con la presencia de los abuelos permite que se conviertan en figuras de apego para los hijos, que complementan el cariño que reciben de sus padres.
Por estas razones y puesto que la presencia de los abuelos en la vida familiar va a aportar estabilidad a sus miembros, cuando vivan lejos de nosotros tendremos que aprovechar las oportunidades que nos brinda la tecnología para tener un contacto frecuente con ellos y programar algún viaje para estar juntos de vez en cuando. Recordemos que la cercanía física y las vivencias compartidas serán lo que más unirá a los niños con sus abuelos y lo que permitirá desarrollar el vínculo de un modo más intenso.
Además de visitarles o recibir su visita cuando se posible, podemos fomentar actividades en común, compartir aficiones favorecerá un tema de conversación con los niños. De la misma manera, si por cercanía nos es posible realizar actividades juntos, como cocinar, dar un paseo por el campo, compartir juegos, contarles cuentos, historias familiares y situaciones vividas o, simplemente, hablar con ellos, servirá para fortalecer los vínculos afectivos que perdurarán el resto de sus vidas.
Los abuelos, con su sola presencia, aportan a los niños sentido de pertenencia al grupo familiar y una gran seguridad emocional.
Gozar de los abuelos no requiere organizar grandes eventos. Se trata de disfrutar, estar juntos y dialogar para fortalecer el vínculo familiar que ha de existir entre sus miembros. Si bien hay familias que pueden disfrutar de los abuelos en el día a día, existen otras en las que el contacto se produce más esporádicamente. No obstante, lo importante es que el encuentro se produzca, para que tengan la oportunidad de generar recuerdos y aprendizajes con ellos.


