JULIO 2026: ALIADOS EN LA EDUCACIÓN (La importancia de ir de la mano familia y colegio)
Siempre hemos destacado la importancia que tiene ir de la mano familia y colegio a la hora de educar a nuestros hijos y, a medida que pasan los años, lo veo con mayor nitidez.
El primer paso para que este binomio funcione correctamente es apostar por un colegio que esté alineado con nuestras propias ideas y valores. Tener claro qué es lo que queremos inculcar a nuestros hijos, no sólo en el plano académico sino, fundamentalmente, en el plano humano y espiritual.
Puede darse el caso en el que, por diversas circunstancias de la vida, no podamos optar por un ambiente escolar en coherencia con nuestras convicciones más profundas, esas que pensamos que podrían ser el mayor regalo que les demos a los hijos, pero eso no quiere decir que todo esté perdido ni todo vaya a la deriva porque, como bien sabemos, es la familia la primera escuela de valores y virtudes.
Si el colegio en que hemos matriculado a nuestros hijos nos ofrece la posibilidad de educarles de una manera integral, es el momento de que aprovechemos la oportunidad que se nos brinda para apoyarnos en él y, juntos, ir forjando su educación. No cometamos el error de delegar toda su educación y formación en el colegio.
Los niños son muy listos y, si no intervenimos con claridad, aprenderán según estén en un ámbito o en el otro, cómo actuar. Actuación que se hace más agresiva si en un sitio se les exige límites y comportamientos bien claros y en el otro lugar posturas y posiciones en educación totalmente contrarias a las anteriores. Estaríamos forjando niños con una educación paralela, en el colegio puede llegar ser un niño “modélico” y en casa un pequeño tirano incapaz de aceptar ni una norma.
Los padres deben recordar frecuentemente que el colegio es un apoyo para la familia. Si así lo vivimos y entendemos, si así lo aprovechamos, nuestros hijos verán que existe una coherencia de vida, que lo que dicen los papás en casa también lo dicen los profesores en el cole. ES importante reunirse con el tutor o preceptor de los hijos para hablar y poder compartir cómo van creciendo en todas sus dimensiones y ver en qué aspectos podemos ayudarle más a crecer.
No siempre es fácil conseguir ese equilibrio familia y colegio. La vida nos puede” comer el tiempo”, el trabajo, las prisas, no darle la suficiente importancia…Pero merece la pena hacer ese esfuerzo de dialogar y de establecer las mismas pautas tanto en casa como en el propio hogar. por el bien de nuestros hijos y la familia.
Como educadora y preceptora, he podido acompañar a muchas familias a lo largo de los años y es una maravilla experimentar ese trabajo en equipo, remando en la misma dirección. La confianza en el centro es clave en este proceso. Evitar ver al profesorado o al colegio como al “enemigo” porque, entonces, estaremos levantando un muro y entonces, esa ayuda y apoyo que necesitamos no llegará y perderemos una oportunidad de oro para tener una visión más global de nuestros hijos.
Colegio y familia remamos en la misma dirección, ¡con qué facilidad se puede echar la culpa tanto al colegio como a la familia cuando la conducta del niño empeora por diferentes motivos! En esos casos, es el momento de aunar fuerzas, de sumar esfuerzos y ver cómo se puede ayudar al niño de la mejor forma posible.
Para poder ayudar hay que querer, y para poder querer hay que conocer, puesto que no podemos querer lo que no conocemos. A los niños es muy fácil quererlos, pero necesitan que los conozcamos bien, por eso es importante hablar con ellos, que cuenten cosas de su día a día, que expresen sus emociones y contar con el maestro, que nos puede contar lo que no vemos en casa. Los niños son un libro abierto y si estamos atentos podemos detectar cosas que le estén afectando o ilusionando.
La paciencia juega un papel fundamental en este proceso; nunca podemos perder de vista que son niños pequeños, que no cambian de la noche a la mañana como tantas veces nos gustaría que fuera. El cambio de conducta puede tardar en llegar, pero si vamos de la mano familia y centro se producirá antes de lo esperado, ¡confiad en los hijos! y darles tiempo.
En definitiva, cuando se produce esa unión entre familia y colegio no solo crecen los niños sino toda la familia, es algo por lo que merece la pena luchar.



