A veces, una historia puede lustrar lo que ocurre en muchos colegios, pero que pasa inadvertido. Esta es la historia que os proponemos:
“Alberto tiene 9 años y una fuerza tan grande como su mal humor. En el recreo, Alberto no jugaba a la pelota; la pateaba lejos para que nadie más pudiera usarla. No pedía las cosas; las arrebataba. Sus compañeros le tenían miedo y, poco a poco, el patio se quedaba en silencio cada vez que él aparecía.
Un día, Alberto intentó quitarle un dibujo a Mía, la niña más tranquila de la clase. Ella, en lugar de llorar o salir corriendo, lo miró a los ojos y le preguntó: "¿Por qué estás siempre tan enfadado, Alberto? Este dibujo no es nada, no significa nada ni para mí, ni para ti. Alberto, es solo es un papel".
Este Sitio Web utiliza Cookies analíticas para mejorar nuestros servicios y la experiencia del usuario. Al navegar en el Sitio Web o interactuar en el mismo, aceptas el uso de estas Cookies.No obstante, puedes cambiar la configuración de Cookies en cualquier momento. Más Información