¡Nunca he sido más feliz!, fue la respuesta que le dio Pedro a un chico de quince años cuando le preguntó si era feliz…. Pedro, un chico corriente de veintiún año, después de tres años de enfermedad, se fue al cielo con el corazón desbordado de amor a Dios y al prójimo.
El Papa Francisco explica en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium que “el gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista, que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda superflua de placeres superficiales, de la conciencia aislada”.
Esa vida aislada, insatisfecha, no es la que Dios quiere para nosotros. Él es nuestra fuente de alegría y debemos transmitir a los hijos y alumnos que nuestra alegría profunda se basa en esa verdad.
¡Nunca he sido más feliz!, fue la respuesta que le dio Pedro a un chico de quince años cuando le preguntó si era feliz…. Pedro, un chico corriente de veintiún año, después de tres años de enfermedad, se fue al cielo con el corazón desbordado de amor a Dios y al prójimo.
La Navidad es un tiempo de alegría y esperanza, de amor y gratitud. Estas virtudes son las que se deberían vivir en todos los hogares cristianos, en todas las familias, pero, a veces, con las prisas, lo olvidamos y la navidad nos lo recuerda.
Pequeña de estatura, de inmenso e irrepetible corazón y con una fe inquebrantable. Así era la Madre Teresa de Calcuta. En vida, nunca pasó inadvertida para aquellos que tuvieron la oportunidad de conocerla y su legado es aún enriquecedor para muchos, a través de sus queridas Hermanas
Diariamente nos encontramos con muchas situaciones que ponen a prueba las relaciones de los padres con los hijos, y de los hijos con sus padres. Los niños tienen la paciencia
Este Sitio Web utiliza Cookies analíticas para mejorar nuestros servicios y la experiencia del usuario. Al navegar en el Sitio Web o interactuar en el mismo, aceptas el uso de estas Cookies.No obstante, puedes cambiar la configuración de Cookies en cualquier momento. Más Información