La problemática tienen los jóvenes para tolerar el fracaso es una cuestión que quienes nos dedicamos a formar adolescentes conocemos de primera mano. Pero ¿por qué les cuesta tanto? ¿Qué es lo que les lleva a tener un umbral de frustración tan sumamente bajo?
El término fracaso, según la RAE, es un “suceso lastimoso, inopinado y funesto”. Ciertamente lo es en un sentido amplio, ya que puede haber fracasos de muchos tipos. En el caso del adolescente, se manifiesta como posible fracaso escolar, personal, familiar o emocional. Pero también cabría preguntarse qué significa “fracasar” en la cabeza de un adolescente y a qué consecuencias se pueden enfrentar cuando este no se gestiona correctamente.
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