A medida que avanza mi experiencia docente, voy viendo que las alumnas que más confianza tienen con sus padres son aquellas que se encuentran más seguras de sí mismas. Además, toman decisiones más acertadas, asumen sus errores con más deportividad y tienen el corazón más abierto a los demás. Todo esto no se improvisa en la adolescencia, es fruto de años de horas de escucha a los hijos.
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