ENERO 2026: ¡ALEGRES!
Una de las ansias del corazón humano, con la que nacemos “programados”, es la felicidad. Todos queremos ser felices. A menudo el hombre, a cualquier edad, se mueve y toma decisiones pensando en la felicidad que le proporciona, a corto o a largo plazo. Pero, en ocasiones, nos engañamos y confundimos la felicidad con el placer, o con la falta de esfuerzo. Es importante, especialmente en la adolescencia, aprender a discernir lo que ayuda a crecer y ser feliz, lo que me proporciona una satisfacción momentánea pero no tiene más recorrido, y lo que me impedirá el crecimiento a largo plazo y me hará infeliz.








