ENERO 2026: LA MAGIA DE LA LECTURA DE CUENTOS
La lectura de cuentos constituye una actividad que debemos promover en nuestros hijos, ya que juega un relevante papel en su formación integral.
A través de los cuentos, los niños se van a sumergir en mundos les va a permitir desarrollar su imaginación y mejorar su expresión, les va a ayudar a adquirir un vocabulario nuevo y va a fomentar en ellos una nueva empatía ya que les ofrece la posibilidad de vivir como propias las situaciones que se les vayan planteando a los personajes de los diferentes relatos.
Las historias proporcionan la entrada a mundos fantásticos y al conocimiento de personajes inolvidables que activarán la imaginación de nuestros hijos. A través de su lectura, la mente de los niños comienza a elaborar imágenes, situaciones y espacios que superan la realidad más cercana en la que viven. De esta forma, la imaginación les permite generar nuevas ideas y conceptos con los que aumentar la posibilidad de crear aventuras y relatos originales.
Con las historias que recogen los cuentos, los niños vuelan con dragones, navegan en barcos fantásticos por mares lejanos, resuelven misterios y conocen nuevos personajes con los que crear sus propias hazañas. Así pues, además de divertirse soñando e imaginando, van a poder desarrollar el pensamiento creativo y resolver multitud de enigmas y dilemas que van apareciendo en esas apasionantes aventuras.
Desarrollo de la comunicación y de la expresión
Los cuentos son una buena forma de desarrollar las habilidades relacionadas con la comunicación y la expresión. Y no solo leyendo, sino también escuchando las historias que se narran, nuestros hijos van a aprender la estructura del lenguaje y van a descubrir la importancia de la entonación a la hora de manifestar una intención, una emoción o el estado de ánimo de un personaje. Igualmente, observando el lenguaje corporal de los intervinientes podrán conocer el proceso de enviar y recibir mensajes sin utilizar palabras.
Por tanto, contarles cuentos y dramatizarlos les va a ayudar a expresar sus sentimientos y emociones al trabajar tanto la expresión verbal como la no verbal, y va a contribuir a desarrollar su propia personalidad a la hora de comunicarse.
Mejora del vocabulario
Bien es sabido que la lectura facilita la adquisición de vocabulario. Las nuevas palabras y frases que aparecen en los cuentos no siempre están entre las que los niños utilizan en su día a día, por lo que van a pasar a formar parte de su léxico. Este lenguaje rico y variado lo aprenden en un contexto significativo, lo cual les permite avanzar en la comprensión lectora y en la aptitud para adquirir una mayor capacidad para expresarse con claridad.
Por eso debemos involucrarnos en esta labor y ayudarles a que aprendan nuevas palabras, reforzando este trabajo en las conversaciones que mantengamos con ellos, haciéndoles preguntas sobre la historia que están leyendo para que así, consoliden el manejo de ese nuevo vocabulario aprendido.
Desarrollo de la empatía
El desarrollo de la empatía es otro de los efectos que derivan de la lectura de cuentos. Cuando nuestros hijos se identifican con los personajes y con las experiencias que acontecen, comprenden lo que ellos puedan estar viviendo y sintiendo. Este aprendizaje es fundamental durante la infancia ya que, de alguna manera, les ayuda a desarrollar habilidades sociales y a crear relaciones saludables con las personas de su entorno.
Asimismo, vamos a conseguir que nuestros hijos adquieran una mentalidad abierta cuando lean sobre culturas distintas a la suya, en las cuales las vivencias y las emociones se expresan de formas diferentes.
Momentos especiales con sus padres
Además de los sustanciales beneficios educativos ya expuestos, podemos apreciar que constituye una excelente actividad para desarrollarla en familia. Resulta conveniente establecer momentos durante el día dedicados a la lectura, y una ocasión especial para ello es antes de dormir.
Estos instantes, además de implicar una buena oportunidad para disfrutar de apasionantes historias, nos permiten estar juntos y compartir pensamientos y sentimientos en familia. Se trata, en consecuencia, de una forma más de fomentar la comunicación abierta entre sus miembros, especialmente favoreciendo la comunicación padres- hijos.
Elegir las lecturas y crear una biblioteca personal
Cuando consigamos que nuestros hijos adquieran afición por la lectura, habrá llegado el momento en que tengamos que facilitarles la posibilidad de elegir los libros de temas de su interés, acudiendo a librerías y establecimientos en los que dispongan de libros adecuados a su edad. Por supuesto al principio los leeremos antes que ellos o con ellos, más adelante les pediremos que nos cuenten lo que están leyendo, para comprobar que esas lecturas no les hacen daño.
Podrán ir creando su propia biblioteca, para lo cual les enseñaremos a organizarla y cuidarla adecuadamente, dándoles la posibilidad de ampliarla progresivamente para que puedan recurrir a ella en cualquier momento. También podemos llevarlos a alguna biblioteca pública para que conozcan las posibilidades de acceso a la gran variedad de cuentos que tienen a su disposición. Solicitaremos el préstamo de algún ejemplar que les guste o interese y, con nuestros comentarios, aprovecharemos para enseñarles a ser responsables a la hora de devolverlo en tiempo y en buenas condiciones.
Leer no sólo entretiene a nuestros hijos, sino que es fuente de importantes beneficios para ellos, la puerta de acceso a realidades nuevas y un modo, casi imperceptible, de educar la mirada y el corazón. Por eso es importante que los padres participemos de forma activa en la selección de los escritos, compartiendo y disfrutando con ellos, y dando ejemplo de personas lectoras. Los beneficios compensan sobradamente el tiempo y esfuerzo que dedicaremos a esta causa.


